Tu importas y tus necesidades también.

Hola mi amor, ¿Cómo estás?

Hoy quiero contarte algo, por si nadie te lo había dicho antes, porque es importante que lo sepas: Tus necesidades importan.

Pueden que a esa persona que tanto quieres no le importen demasiado, o incluso es posible que no le importen en absoluto. Puede que sí que le importen, pero no tiene ni idea de que hacer para satisfacerlas, o que sencillamente no las vea como algo tan “necesario” cómo tú.

Pero eso no cambia la realidad: Tu importas y tus necesidades también.

Y da igual lo que digan los demás: Importan.

Lo que ocurre es que a veces, ni siquiera nosotras mismas les damos el amor que merecen.

No es culpa nuestra, porque nos enseñaron que amar era dejarnos para después, y eso significaba a menudo dejar a un lado lo que realmente sentíamos, necesitábamos o deseábamos.

No es nuestra culpa, pero si nuestra responsabilidad.

No es fácil sacarse de la cabeza todas esas ideas tontas de que tienes que estar para todos antes que para ti, o que tienes que aceptar cosas que te hacen daño porque te quieren (o eso dicen), o de que eres demasiado intensa o demasiado dramática o solo quieres discutir.

No es fácil sacarse toda esa basura de la cabeza, y mucho menos del cuerpo.

Pero es necesario.

Y es necesario porque tus necesidades son importantes. Porque cubrirlas es lo que te permitirá sentirte bien en tu piel, en tu vida. Y porque si no te sacas esas ideas de encima, seguirás postergando lo más importante que tienes: a ti misma.

Tus necesidades no son demasiado, quizás el único problema es que estás tratando de sacar agua de un pozo seco. Y quizás la única manera de empezar a satisfacerlas sea dejar de esforzarte tanto por hacerlo y afrontar la realidad: ahí no es.

Parte de recuperar nuestro poder es ser conscientes de que se lo estamos entregando a otro, y a menudo, cuándo decimos lo que necesitamos y nos quedamos esperando que otro lo cubra cuándo no lo hace, lo que estamos haciendo es cedérselo por completo.

Así que deja de intentar que otros te den lo que no tienen o no quieren darte, y plantéate cómo puedes dártelo tu. Así parezca insuficiente.

Porque cada vez que miras lo que necesitas y te lo das, te llenas de ti.

Tus necesidades importan mi amor, pero no todos pueden verlo.

Mi pregunta es: ¿lo ves tú?

Responde –si te apetece– en comentarios,

Te quiero cariño.


Descubre más desde Aprendiendo a Querer Bonito

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *