Rompe el Patrón: Encuentra Tu Propia Felicidad

Hola mi amor, ¿Cómo estás?

¿Sabes? Durante mucho tiempo yo había repetido un patrón. Una historia que se repetía en diferentes caras y con diferentes intensidades, pero tenía muchos puntos en común.

Me enamoraba de personas que no estaban emocionalmente disponibles y no querían una relación seria y duradera, y yo me dejaba la piel tratando de que se dieran cuenta de que yo merecía la pena. Pero eso nunca sucedía. O incluso a veces parecía que sí, pero no era suficiente.

Sin darme cuenta, yo buscaba que me salvasen, de mi soledad, de mis fantasmas, de mis circunstancias… Esperaba encontrar la persona que me completara para poder ser feliz…

El día que me di cuenta de que proyectaba mis necesidades insatisfechas en las personas de las que me enamoraba (y no eran pocas), di el primer paso para poder romper el patrón: decidí que sería yo quién se hiciese cargo de esas necesidades, de esos sueños, de esos anhelos.

El primer paso no me sacó de allí, pero me llevó al siguiente paso y al siguiente paso y a día de hoy, sigo caminando.

Ya no espero que nadie venga a salvarme, y si en algún momento me pillo, (créeme que los viejos patrones tienen raíces profundas que arrancar), rápidamente me devuelvo al centro y tomo en mis manos la responsabilidad.

Creo firmemente que hacerme cargo de mi misma ha sido una de las acciones que más me ha fortalecido en mi vida. Hacerme cargo no significa no pedir ayuda, significa que la responsabilidad inicial y final de mi vida recae sobre mí.

Ya no recae sobre mi pasado, que tiene peso, pero se puede limpiar. Ya no recae sobre los demás, que ya tienen bastante con lo suyo. No. Recae sobre mí misma.

Siempre puedo elegir diferente, pensar diferente, elegir diferente.

Los fallos son míos, y los aciertos también.

Lo mejor de todo esto es que, al no poner mi felicidad en manos de los demás, puedo elegir desde el amor y no desde la necesidad.

Esto aplica a parejas, pero también en la amistad. Elegir mis vínculos desde la autenticidad y quedarme con quienes puedo ser, y no sólo con quienes puedo estar.

Y te cuento esto porque, cuándo pones la responsabilidad de tu bienestar y tu felicidad en manos de los demás, inconscientemente pones mucho más. Cómo esperas que ellos cubran lo que te falta, quieres que estén contentos, y puedes caer en la complacencia, en la falta de limites y en la dependencia emocional.

Hacerte cargo de ti, de tus emociones, tus necesidades, tu bienestar y tu felicidad, te devuelve de golpe todo el poder.

Ya no necesitas complacer, ya no necesitas tolerar, ya no necesitas quedarte donde estas mal.

Puedes elegir aquellas relaciones en las que te sientes respetada, cuidada y amada, sin expectativas de más.

Y donde respetas, cuidas y amas, por el puro placer de dar a los demás.

Todas queremos relaciones sanas mi amor, pero eso requiere valor, conciencia y responsabilidad.

Yo Asumo la Responsabilidad de mi propia Felicidad…

¿Y tú? ¿Tú que harás?

Te quiero cariño, hasta pronto.


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