A veces es cuestión de tiempo… y constancia.

Hola mi amor, 

¿Cómo estás?

Hace mucho tiempo que no te escribo, mucho, mucho. Concretamente desde el verano.

Y es que he estado a muchas cosas, y han pasado más de las que te puedas imaginar.

Me he mudado a un lugar nuevo y he comenzado a construir una vida aquí. He conocido personas, he empezado a ir al gimnasio y he vuelto a ir a terapia. Esto último me ha sentado muy bien.

Algunas de las personas a las que he conocido, ya no están en mi vida, y otras sí. Tengo cierta dificultad en sostener vínculos y bueno, a veces no sé si es malo, o bueno. 

A menudo observo los vínculos ajenos y pienso, jo, yo quiero… Pero luego los miro más de cerca, y veo los patrones tóxicos y disfuncionales en los que se mueven y entonces, ya no tengo tantas ganas.

Quiero, sí, pero quiero sano.

Y para crear vínculos sanos, pues a una también le toca hacer su parte, ¿sabes?

Y no es fácil.

No es fácil porque, por lo general, las personas con las que nos cruzamos están en la misma longitud de onda. por decirlo de alguna forma. Entonces, si nosotros tenemos un determinado patrón, por lo general, la otra persona, también lo tiene, pero desde un punto diferente. Cómo si bailaremos un vals un tanto macabro.

Y claro, cómo siempre, al principio todo parece genial, pero poco a poco, esos patrones van saliendo a la luz. Al principio a veces no es evidente, pero con el tiempo se notan más, y claro, si tu quieres sanarlos, te toca hacer tu parte.

Y hacer tu parte puede significar muchas cosas, cómo poner límites, priorizarse, cambiar algun habito que te unía a esa persona…

Y eso pone en jaque el vínculo. Y da miedo. Mucho miedo.

Así que a veces te achicas (a mi me pasa, al menos). Y no dices lo que quieres decir, o no haces lo que piensas hacer… Pero llega un punto en el que no funciona (si es que estas en modo sanación, cómo yo).

No puedes fingir que todo va bien cuándo sabes que no lo es. Y tienes que tomar decisiones. Y cuándo lo haces, la otra persona tiene que elegir también. Hacer su parte, o no, Y a veces la relación se vuelve más intima y profunda y más sana y real, y a veces, la relación se rompe…

Estos meses han sido muy intensos. Me he sentido mucho más yo de lo que me había sentido en… casi toda mi vida. He puesto más limites y he expresado con más claridad mis sentimientos (a pesar del miedo). Y me he sentido profundamente orgullosa de mí.

Pero también he caído en antiguos patrones que han llegado bajo nuevos rostros. También me he achicado y he huido durante un tiempo del dolor. Ha sido un proceso con mucha conciencia, pero no toda. 

Porque a veces poder verlo todo con tanta claridad y verdad, es dificil, y se siente profundamente solitario.

Ahora estoy afrontando todo lo que no afronté. 

Tomando decisiones.

Haciendo espacio a lo que me pasa, a lo que duele, y también al descanso que mi cuerpo tanto me ha estado pidiendo.

Volviendo a mí, de a poco y de plena consciencia.

Aparcando lo que pesa para hacer mi vida más liviana.

Llorando cuándo lo necesito. Entrenando cuatro días por semana. 

Fumando un poco los fines de semana, cuándo el día acaba y sólo quiero calma.

Enfocada en prepararme para mi examen y en bajar el ritmo.

Y en no cerrar el corazón.

Muchas veces me rompieron el corazón y mi respuesta fue cerrarlo. Hoy intento hacerlo diferente.

Cómo la rosa que se abre y no le importa quién la aprecia y quien no.

Aunque a mi me importa, para que mentir. 

Y ahora estoy en duelo y lo mismo estoy enfadada que lloro, que me quiero reir.

No sé, querida. 

La vida son subidas y bajadas. 

Quiero creer que ya bajé, y ahora estoy de nuevo subiendo porque… uff.

Antes de irme quiero decirte algo. 

Si tu, cómo yo, has escogido este camino, el camino de la conciencia, el camino de tratar de ser un poco más tú, un poco mejor que ayer, y vivir de forma autentica y real… No te rindas. 

A veces el trabajo es duro. Estudias, aprendes y aplicas y no ves cambios.

Pero los cambios llegan. Antes o después llegan.

Y no empiezan fuera.

Empiezan dentro.

Y de repente un día te ves capaz de hacer algo de lo que antes no eras capaz y te sientes sumamente orgullosa de ti misma. Y esa es la primera señal. Que tú te sientas orgullosa.

Lo demás, es cuestión de tiempo. 

Y de mantener los cambios, claro..

Con todo mi amor, 

Sara.


Descubre más desde Aprendiendo a Querer Bonito

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *